Pensamientos del Padre Etcheverry para rezar  cada día

 

Jesucristo

“Nos amó y se entregó por nosotros

a la vida humana; 

a la vida contingente;

a la vida pobre;

a la vida deshonrada;

a la vida azarosa;

a la vida trabajosa;

a la vida sufriente;

a la vida de apostolado, de convocatoria, de trabajo apostólico, sin descanso;

de persuasión por la palabra, por el ejemplo, por las obras ordinarias y por los milagros;

a la vida de persecución, de deshonra; y no obstante, de mansedumbre y de perdón;

a la vida de azotes, de clavos, de escupidas, de corona de espinas;

a la vida de postergaciones inauditas frente a asesinos;

a la vida de pasión;

de muerte;

de resurrección;

de ascensión para prepararnos un lugar

y de envío del espíritu santo

Jesús vino a esa vida por mí”  Octubre 1970

  • “El primer sacramento que hubo en el mundo, es la humanidad de Jesucristo. Dios se encierra dentro de un hombre, de un hombre cuyo cuerpo podemos ver, palpar, cuya voz podemos escuchar, cuya fuerza, cuyos gestos experimentar, percibir.” Mayo 1963

  • ​“Cuando Jesucristo viene al mundo lo tenemos a Dios en medio de nosotros. La naturaleza humana de Jesucristo pertenece en propiedad inmediata, personal y directa a la segunda Persona de la Trinidad, al Verbo.” Mayo 1963

  • “Jesucristo es el gran puente entre Dios y los hombres, el gran constructor del puente por el cual Dios se abajó hasta los hombres a darles todos sus beneficios, desde la Creación, desde la vida a todas las cosas y por donde los hombres tenemos que volver a Dios para llegar a poseerlo definitivamente en el Cielo. Dios baja a los hombres, los hombres subimos a Dios a través de Jesucristo.” Agosto 1967

  • “Jesucristo dijo de Él:

       Yo soy el Camino: Jesucristo nos señala la ruta y la meta. 

       Yo soy la Verdad: nos da la luz para no tropezar en el camino, no tropezar hacia la meta. 

       Yo soy la Vida: nos da la fuerza, el movimiento para caminar. 

       Como camino nos señala la ruta, como verdad nos la ilumina, como vida nos da la fuerza y el movimiento para marchar.

  • Conclusión: tengo que unirme íntimamente a Jesucristo.” Agosto 1965

Relación con Jesucristo

  • “Lo que importa no es lo que somos a los ojos de los hombres, sino lo que somos de verdad delante de Dios” Febrero 1969

 

  • “Cuando se vive de Dios no hay ocasión de estar triste”

 

  • “Jesús puede abrir en nosotros la capacidad de relacionarnos con El, de tal manera que El nos pueda decir todo lo maravilloso que tiene preparado desde toda la eternidad para decirnos y pueda oírnos desde lo más profundo de nosotros mismos y comenzar un dialogo con nosotros que empiece en la tierra y acabe en el cielo” Septiembre 1970

 

  • “Dios no solo quiere darnos bienes sino que, quiere dárnoslos con elegancia, dándonos la añadidura de su sonrisa” Octubre 1969

 

  • “Dios es amor magnánimo: grande y a la vez fino, noble, delicado, sonriente, elegante. Qué bien sabe dar Dios” Octubre 1969

 

  •  “Me parece, se me ocurre que Jesús quiere una imitación perfecta de su vida en la mía: trabajó, se fatigó incesantemente por predicar y salvar las almas y no buscó el sacrificio por sí mismo, ni buscó vivir en el dolor por el dolor sino que éste fue el resultado de su apostolado y la misma Pasión y Cruz, no la buscó sino que la aceptó gozoso… Yo también: mi fin esencial el objeto de mi vida salvar las almas. Para esto aceptar y aún buscarlos como medios. Todo cuanto sea menester, incluso la misma muerte… y alegremente.” Diario 6 de abril 1941

 

  • “Tú ves, Jesús, mi interior: creo que no te quiero negar nada. Creo que me asustan las penas, los dolores, las humillaciones, las privaciones, si las he de sufrir –con tu gracia- por Ti y Contigo. Quiero ser tu apóstol, pero tu apóstol grande que te dé el 100%, que nunca esté satisfecho de lo hecho, que siempre diga “a la mayor gloria de Dios y nunca satisfecho”. Creo que sin orgullo puedo decir y desear con tu ayuda hacer mucho por Ti y repetir con S. Ignacio, delante de lo que han hecho por Ti los más grandes santos y el mismo S. Ignacio: “lo he de hacer yo también”. Siempre sabiendo que todo depende de tu gracia porque de mí no puedo nada -mi confesión tan larga de ayer prueba lo que he hecho de mío en mi vida-. Pero yo “creo”, Señor, que quieres de mí mucho para tu gloria. Me lo dicen las inmensas gracias que me has dado en mi vida, me lo dicen mil circunstancias de ella, me lo dice el deseo grande –que Tú mismo, según creo, me has dado- de hacer mucho por Ti, de odiar la mediocridad y la pasividad, de llevarte muchas almas jóvenes y generosas –sobre todo- que te lleven, a su vez, toda la sociedad -la Argentina, en concreto, porque así Tú lo has querido haciéndome nacer en ella, aunque de mi parte, Jesús, creo sinceramente que trabajaría por ti entregándome totalmente en cualquier parte-. Mi Jesús, si estos deseos grandes de hacer algo grande por Ti, son tuyos -como creo-, confírmamelos en estos santos ejercicios y en los días que deben ser de gloria -¿no es verdad Jesús?- de mi ordenación y de mis primeras misas. Si el deseo de trabajar sobre todo con la juventud, y la juventud estudiosa, es tuyo, confírmamelo, Jesús… que después -estoy cierto- ya harás que tu providencia disponga las cosas y los hombres de tal manera que salgamos Tú y yo con la nuestra.” Diario 7 de abril 1941

 

  • “Vivir en la presencia de Dios visible y no de un Dios inmóvil sino del Dios personal que es capaz de mirarme con ojos que no se dirigen a cualquier lado, a derecha o a izquierda, sino a mis propios ojos, con unas palabras que no se dirigen innominadamente a cualquiera con un tono monocorde y frío sino que pueden tener todo el sentido, toda la fisonomía especial, toda la entonación y las características necesarias para llevar una dirección muy concreta y personal, palabras que me estén dirigidas de modo particular…” Espiritualidad de Santa Teresa del Niño Jesús, 1956.

 

  • “…el Rostro de JC en la tierra también es doloroso, coronado de espinas, llena de magullones, de escupitajos, de moretones, desfigurada: es una Faz de Dios que me da toda la tranquilidad, el consuelo profundo, la paz, la seguridad de que Dios me mira, me cuida, me quiere, me protege, me insinúa que haga tales y cuales cosas, pero que simultáneamente aquí en la tierra todavía no me da la plenitud de la ausencia de cualquier dolor como me la va a dar en el cielo…. Esa presencia todavía no puede ser totalmente beatificante, muchas veces tendrá el signo del dolor, aunque de un dolor que nunca nos quitará la profunda paz de tenerlo al mismo Dios a través de esa faz humana.” Espiritualidad de Santa Teresa del Niño Jesús, 1956.

 

  • “El día de Pentecostés empieza en la tierra el peregrinar de la humanidad mística de Jesucristo, que es la Iglesia: Jesús más todos los hombres que a través del tiempo y del espacio nos injertamos en El por el Bautismo. Jesús, integra ese mosaico, que reproduce en grande su propia fisonomía. Jesús es el modelo universal. Cada uno de nosotros debe sacar de Él la dimensión, el rasgo, el color y el matiz que le corresponde asumir como persona. Y debe integrarse a los demás que van a representar otros tantos colores, dimensiones, matices, rasgos, a los efectos de que el conjunto reproduzca en grande de nuevo la humanidad de Jesucristo.”  Junio de 1969

 

  • “Dios nos llama a la existencia para que hagamos algo, Dios no nos crea por puro hobbie, por distracción o al por mayor porque se le escapó la maquinita y salieron más de los que había pensado y después los tiene ahí. No. Dios primero piensa qué es lo que vamos a hacer nosotros y resuelve crearnos para cumplir aquello para lo cual pensó que podíamos servir. Y para eso Dios resolvió mandarme a mí a la vida con tales y cuales características personales, en tal o cual momento histórico, en tal o cual lugar geográfico, en tal o cual tipo de familia, rodeándome de tales y cuales circunstancias, poniéndome dentro tales y cuales inclinaciones, precisamente me dio todo eso porque quería hacerme apto para cumplir ese papel en la orquesta bien determinado que es el mío. Dios nos hace venir al mundo dotados de todo lo necesario para que podamos precisamente cumplir esa misión. Y yo soy como soy precisamente, porque tengo que hacer lo que tengo que hacer” Agosto 1965

 

  • “El Espíritu Santo nos va a abrir la inteligencia para que recibamos las enseñanzas de Jesús; nos va a encender el corazón para que nos enamoremos más y más del mismo Jesucristo; va a disponer nuestra alma para que la fuerza de Jesucristo se apodere de nosotros y para así vivir hasta sus últimas consecuencias de acuerdo con esa luz y ese amor y también para irradiar esa luz, comunicar ese amor y esa fuerza a los demás.” Mayo 1963

 

  • “Lo que importa es llenar el alma de nobleza, abrir las velas del alma, no ser pequeños, no ser chiquitos, no ser -en el peor sentido de la palabra- burguesitos, entonces así, con el alma grande, con un poco de nobleza dentro del alma podemos hacer cosas maravillosas, también en nuestro tiempo y en nuestro país.” Noviembre 1966

 

  • “El mejor modo de abrir nuestra inteligencia y nuestro corazón a lo que Dios quiera decirnos a cada uno en particular para nuestra vida es ponernos en contacto con la Persona y con la vida humana de Jesucristo nuestro Señor. Es ponernos frente al Evangelio con espíritu de fe y pedirle que a través de esas páginas quiera hablarnos, o mejor dicho, quiera hacernos escuchar lo que El quiso decirnos desde toda la eternidad cuando decidió que el Evangelista escribiera esas páginas en Su nombre y para contarnos su propia fisonomía y su propia historia a nosotros, a mí en particular a quien tenía perfectamente presente. Junio 1969

 

  • “La fe crece a medida que da luz. Cuanto más demos a los demás, más nos vamos a llenar nosotros de la luz de la fe, de luz interior, de certeza, de calor, de vida. La vida espiritual no se agota al darse sino que, al contrario, crece indefinida, infinitamente cuanto más nosotros damos a los demás.” Mayo 1970

 

  • “Ser testigo cristiano significa estar en condiciones de decir: Yo estoy cierto porque lo he visto, lo he oído, lo he palpado, Jesucristo vive resucitado y es maravilloso.” Mayo 1970

 

  • “¡Qué linda misión, Señor! ser camino para que la gente llegue a Ti y para que Tú llegues a la inteligencia, al corazón, a la voluntad de los hombres.  Preparar tus caminos, ¡qué lindo es eso!, el detenernos en las almas hasta el momento oportuno en el cual ya se las puede poner en contacto contigo y entonces tener la finura, la nobleza, la prudencia, el acierto, la discreción de escondernos, de desaparecer para que se produzca el contacto y el abrazo de las almas contigo y de Ti con las almas. Qué lindo reaparecer cuando sea necesario, cuando sea conveniente en la medida de la necesidad o de la conveniencia y nada más para reanudar ese contacto de Ti con las almas, para reajustarla, para promoverlo y nada más y saber luego escondernos, ser vehículos limpios, conductos limpios por donde Tú puedas libremente descender a las almas.” Mayo de 1968

 

  • “Cualquier cristiano tiene motivos de sobra, reales para poder decir cada mañana: ‘Subiré al altar de Dios que llena de alegría mi juventud’. La vida cristiana es toda por esencia una vida joven. ¿Por qué? Porque es una vida esencialmente de esperanza. ¿Por qué? Porque nuestra plenitud va a estar en el cielo. Y ningún mal, como decía San Pablo, puede compararse a la gloria futura que buscamos y obtendremos y que ya en la tierra podemos vislumbrar en sus líneas maravillosamente fundamentales. Cualquier cristiano pues, puede y debe tener antes que nada, como telón de fondo permanente, como algo que salga normalmente por todos los poros, sobre todo por los ojos: alegría.”  Enero 1961

 

  • “Cuando lo hicisteis al más pequeño de mis hermanos, a mí me lo hicisteis” (Mt 25), aquí está ese signo tan distintivo del Nuevo Testamento. Cuando nosotros nos relacionamos rectamente con los hombres, nos relacionamos rectamente con Dios. Dios no quiere que uno solo perezca, sino que todos los hombres vuelvan a Dios" (2Pe 3,9), todos, absolutamente todos, y esto es dogma. A todos los hombres, absolutamente a todos tenemos que quererlos para atraerlos a Jesucristo nuestro Señor. Tengamos el corazón lleno de misericordia para los demás, para aquellos que merecen toda la misericordia porque no tienen ningún bien y para todos, ya que todos los hombres tenemos ausencia de algún bien, eterno o temporal. Así vamos a marchar a Dios por el camino de nuestros hermanos. Como Jesucristo nuestro Señor que en la Cruz no sube al Padre sino hasta que ha abierto los brazos y ha abrazado a todos los hombres y ha pedido perdón para aquellos que lo están matando, ha pedido al Padre Eterno por aquel buen ladrón y ha pedido por todos los hombres y se ha entregado por todos ellos. Bienaventurados, entonces, los misericordiosos, los que por tienen el corazón lleno de la caridad abierto a los males del prójimo... Porque el amor nos lleva a querer el bien del prójimo.” Mayo 1963 

 

  • “Tantas veces hemos dicho que Dios nos da directamente a nosotros sus bienes, pero quiere que, aparte de las expresiones que le demos de nuestro afecto por el culto, por la oración, quiere que con hechos le demostremos a Él el amor, a través de nuestros prójimos. Dios tiene dos manos: una para darnos y es directamente la suya, y otra para recibir lo que nosotros tenemos que devolverle, y es la mano de nuestro prójimo.” Junio de 1967

 

  • “…si decimos que amamos a Dios, como dice el apóstol Santiago, y nos olvidamos de una persona que padece necesidad al lado nuestro pudiendo solucionar esa necesidad, mentimos y no tenemos realmente el amor a Dios que manifestamos. Esto vale respecto de los bienes o de las necesidades temporales del prójimo, ¡cuánto más respecto de las necesidades espirituales del prójimo! porque ellas hacen referencia a la posesión o no de la gracia santificante que los hace participantes de la Vida Divina ya en la tierra, y hace o no a la futura consecución del Cielo, que es la posesión de Dios cara a cara por toda la eternidad.” Junio 1967

 

  • “¡Cómo Jesús cambia radicalmente el panorama de nuestras relaciones con el prójimo! Nos decís que nuestra  obligación es amar es a todos los hombres, como Vos los amaste ya que moriste en la Cruz por todos, sin ninguna excepción… Nos recordás que tu Padre Celestial hace salir el sol sobre los buenos y los malos, permanentemente les está sosteniendo la vida, les da el aire que respiran, el agua que beben, el alimento que comen, el sol que pone en movimiento toda su energía vital, la lluvia que fecunda, todo lo que necesitan para sobrevivir. Así, nos pedís que amemos al prójimo. No sólo negativamente no odiándolo, no guardando resentimiento, sino positivamente haciéndole bien, como Vos, Jesús, rezabas y pedías al Padre que no tuviera en cuenta lo que hacían tus verdugos y como el Padre que permanentemente está dando a los hombres beneficios, sabiendo que muchas veces esos hombres van a emplear esos beneficios precisamente para ofenderlo. ¡Qué amplio panorama de amor nos presenta este Evangelio! ¡Qué diferencia radical con todo lo que existía antes de tu venida al mundo! ¡Cómo revoluciona la historia de la humanidad!” Octubre 1966 

  • “Hay un doble error en el fariseo respecto del publicano: primero por juzgarlo, que no le corresponde: "Todos son pecadores menos yo; no soy como los otros que son injustos ─manejan mal las cosas materiales─ o son adúlteros ─manejan mal las relaciones con las personas─; son injustos, son sensuales. Incluso este pecador que está allí. Todos, también él por lo tanto, menos yo". Entonces juzga a los demás. Segundo error, él se excluye y se contrapone, establece una distinción: no sólo son pecadores sino naturalmente y como consecuencia son inferiores a mí, yo estoy por encima de ellos. Jesucristo rechaza totalmente en esta parábola esta posición.” Agosto 1969

 

  • “En cambio, ¿qué hace el publicano? El publicano va con la verdad. Cierto que cometía pecados.  /…/ Hay una actitud fundamental  que debemos tener: la humildad porque todo lo nuestro no es nuestro, y por lo tanto no tenemos derecho de disponerlo para nuestros fines, ni por nuestros caminos, ni por nuestros medios, ni según nuestros ganas y juicios, sino según los fines, los medios, el talante y el juicio del propietario. Y, aparte de esa humildad que es la primera, la más radical, la más teológica, viene la otra humildad: no sólo no soy dueño de nada, sino que además me he equivocado muchas veces, he embarrado las cosas. No sólo no soy propietario sino que soy mal administrador. Entonces: "Señor, ten piedad de mí, ayúdame". Agosto 1969

 

  • “«El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa» (Mt 13, 33). San Francisco de Asís, saben que tenía un anecdotario maravilloso que se llama las "Florecillas de san Francisco" recogidas por los discípulos, tenía un hermano que lo acompañaba en todas sus cosas, el hermano León que era muy ingenuo y muy bueno. Un buen día le dice al hermano León: hermano León, vamos a predicar; ¡el hermano León se puso muy contento! -Lo voy a ver predicar al Padre Francisco va a subir al púlpito y va a convertir una gran cantidad de gente, salió el Padre Francisco, dio una vuelta por Asís y volvió al convento, entonces el hermano León le dijo: -Y, Padre Francisco, ¿y la predicación para cuándo? -Ya estamos predicando, contestó Francisco. Con el modo de caminar por la calle, modesto, simple, Francisco había predicado, sin duda alguna, con lo que se llama "testimonio" con el modo de vivir y de hacer las cosas ordinarias, caminar por la calle, subir a un colectivo, con el modo de hacer las cosas ordinarias podemos hacer mucho bien delante de los hombres y dar mucho gusto a Dios. Lo que importa es que aprendamos a hacerlo en unión con Jesucristo, por El, con El y en consecuencia como El.” Mayo 1970