Pensamientos del Padre Etcheverry para rezar  cada día

 

Misa

  • “El sacrificio de la Cruz es la culminación del trabajo de toda la vida de Jesucristo: unir a Dios con los hombres y a los hombres con Dios.” Agosto 1965

  • “La misa es la reproducción del sacrificio de la cruz para que yo me defina libremente frente a él. Y para ello debo tomar conciencia de la verdad: La verdad profunda es que allí hay un sacerdote que es Jesucristo y una hostia que es Jesucristo. Pero ¡atención!, que desde el Bautismo yo estoy injertado en Jesucristo. Jesucristo físico solo ya no existe más. Jesucristo ahora está siempre acompañado por todos los cristianos que recibieron el Bautismo y están en la Iglesia. La verdad profunda del Sacrificio de la Misa es que el sacerdote es Jesucristo, más yo y todos los cristianos que estamos en la Iglesia, y la hostia verdadera es Jesucristo más todos los cristianos.” Agosto 1965.

 

  •  “…antes de empezar la Misa debo tomar conciencia de que Jesucristo y yo vamos a ofrecernos. ¿Para qué? Para reproducir el sacrificio de la Cruz. Y vamos a hacerlo en representación de todos los cristianos. Cuando empieza la Misa, ¿qué es lo que tengo que pensar? Trato de pensar lo que pensaba Jesucristo en la Cruz y lo que está pensando Jesucristo en este momento en el altar. ¿Qué está pensando?  Y tiene unas ganas bárbaras de adorar al Padre, de darle gracias al Padre, de pedirle perdón al Padre, de pedirle por los hombres al Padre. Y unas ganas bárbaras de traer desde el Padre a los hombres perdón y gracia. Esas cosas tengo que pensar.” Agosto 1965

 

  • “Y cuando llega el momento del Ofertorio le digo: "Dios, ¿Querés aceptar que te demos a Jesucristo dentro de un ratito dentro de este pan y dentro de este vino?" Y tengo que decirle: "¿Querés que te entregue a Jesucristo y me entregue yo? ¿Sí?" Entonces ya me ofrecí. Ya me ofrecí al Padre y no puedo volverme atrás. Me ofrecí a Dios y durante el resto del día ya no tengo el derecho de pensar que soy libre de hacer lo que quiero. Me ofrecí ya a Dios con Jesucristo en ese momento solemne, el más solemne de la historia de la humanidad como que es la reproducción del sacrificio de la Cruz.” Agosto 1965

 

  • “Llega el momento de la Consagración; es el momento en el cual se aporta el regalo que se había ofrecido en el Ofertorio y ahora se trae. ¿Y cómo se trae? Se trae con dos presencias: la de Jesucristo que ‘se mete’ dentro del pan y la de Jesucristo que se mete de verdad dentro de mí. En la Consagración yo le estoy diciendo a Dios: "Señor, vaciá este pan, dejá la apariencia pero entrá Vos." Y le estoy diciendo a Dios: "Vaciáme a mí, sacáme todo mi interior mezquino, todas mis ideas chiquitas, mis sentimientos miopes, mi voluntad pequeña, sacáme todo eso fuera y dame tus ideas, tus sentimientos, tu voluntad.” Agosto 1965

 

  • “Finalmente, llega el momento de la Comunión. ¿Qué pasa en la Comunión? Se rompen las especies, la apariencia del pan para que Jesucristo que está dentro de las especies pase a manos del Padre. Hay dos apariencias: las del pan y del vino por un lado, y por otro las mías, porque dentro de mí Jesucristo también está.  Y ¿cómo se rompen las apariencias del pan y del vino? Entregándose en comunión a los hombres. Yo también tengo que ‘romperme’ para que Jesucristo a través mío pase a manos de Dios Padre. Yo también tengo que entregarme en comunión a mis hermanos. Antes, en el Ofertorio, ya no podía hacer lo que quería en mi vida porque me había ofrecido a Dios. En la Consagración ya no puedo pensar y sentir lo que quiero porque tengo que pensar y sentir lo que Jesucristo quiere que piense y sienta. Y ahora no puedo hacer de mi vida, de mis actividades lo que quiero sino que tengo que entregarme a Dios a través del servicio de mis hermanos. A eso me comprometo en la Comunión.” Agosto 1965

 

  • “Dios nos da todo a nosotros directamente. Pero no quiere que le demos a El directamente nada porque no lo necesita, quiere que se lo demos a través de nuestros hermanos. "Cuando le disteis un vaso de agua al menor, al más pequeño de mis hermanos, a Mí me lo disteis." "‑Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, sed y me disteis de beber, era peregrino y me hospedasteis. ‑Cuándo, Señor, te vi, dónde, cuándo te di alimento? ‑Cuando lo hicisteis al más pequeño de mis hermanos a Mí me lo hicisteis." Y a eso nos comprometemos nosotros en el momento de la Comunión.” Agosto 1965

 

  • “Salimos de la Misa, y la Misa no es un acto cualquiera sino algo que nos ha unido íntimamente con Jesucristo y nos ha comprometido a vivir nuestra vida ordinaria dedicados a Dios, sintiendo y pensando, viviendo en nuestro interior lo que Dios quiere que vivamos, y pagándole a Dios lo que nos da, a través de la ayuda que prestemos a nuestros hermanos. Así se vive la Misa y así tenemos que vivir la Comunión.” Agosto 1965