Pensamientos del Padre Etcheverry para rezar  cada día

 

Fe

  • “El primer fundamento, el primer pedestal de nuestra relación con Jesucristo es la fe: una convicción profunda acerca de la presencia de Jesucristo junto a nosotros, con todo lo que Él es y con todo lo que El quiere ser para nosotros.” Mayo, 1970

 

  • “Nuestra relación con Jesucristo se basa ante todo en que nosotros creamos, tengamos fe en quién es El, quién es y quién quiere ser para nosotros, qué relación quiere tener a nuestro respecto; eso es el punto número uno de toda vida cristiana, de toda relación y sobre todo de todo contacto con Jesucristo.” Mayo, 1970

 

  • “La fe cristiana es la aceptación que hacemos nosotros con nuestra inteligencia de lo que nos dice Dios por medio de los Profetas del Antiguo Testamento primero, pero sobre todo por medio de su Hijo a quien mandó al mundo para que se hiciera hombre. Es la aceptación de todo lo que Él nos dice a impulsos del más elemental sentimiento de amor, de gratitud, de nobleza, por nuestra parte.” Mayo, 1970

  • “La fe que exige nuestra colaboración sin embargo es un don de Dios. Podemos poner todo de nuestra parte, pero en definitiva estamos haciendo como el mendigo que pone todo de su parte pero la moneda no sale del bolsillo del que pasa si este señor no quiere. La fe como es un don sobrenatural no nos viene sino por donación de Dios. Por eso tenemos que pedirla.” Mayo, 1970

  • “A la fe que es un don de Dios tenemos que pedirla, y una vez que la hemos recibido tenemos que pedir conservarla y aumentarla, porque tanto vamos a vivir la vida sobrenatural en cuanto creamos firmemente en ella, en cuanto profundicemos en ella y vamos sacando las consecuencias que de la Revelación salen, las aplicaciones prácticas para nuestra vida.” Mayo, 1970

  • “Nuestra fe se va a ir afianzando si hacemos oración y nos ponemos frente a Jesucristo en actitud de discípulos el Señor: Él nos hará entender más y más las verdades de la fe, nos hará entender más y más las conclusiones que de ella se derivan, nos hará entender más y mejor las consecuencias prácticas que de esas verdades se deducen.” Mayo, 1970

 

  • “La oración mental nos ayuda mucho a sostener nuestra fe clara en la cabeza, encendida en el corazón, decidida y firme en la voluntad.” Mayo, 1970

 

  • “Nos ayuda mucho para mantener y desarrollar la fe el mirar el mundo iluminado por los principios de la fe, a la luz de la doctrina de la fe, por lo tanto, ver el mundo, todas las cosas del mundo, las inmutables y las mudables de un modo parecido a cómo las ve Dios.” Mayo, 1970

  • “Y esa fe que Dios nos da si nosotros la pedimos y la alimentamos y la vivimos y la traducimos en vida, esa fe tiene que impelernos a llevarla a los demás. Estamos rodeados alrededor nuestro de gente que no sabe nada de Jesucristo, o que tiene una versión totalmente falsa o gravemente falseada de lo que es Jesucristo y su doctrina, o tiene prejuicios, falsos juicios. Podemos y debemos llevar la fe a los otros y sostener a los que tienen la verdadera fe.” Mayo, 1970

  • “La fe nuestra es como un dínamo que se carga a medida que da luz. Cuanto más demos a los demás, más nos vamos a llenar nosotros de luz de la fe, de luz interior, de certeza, de calor, de vida. La vida espiritual no se agota con darse sino al contrario, crece indefinida, infinitamente cuanto más nosotros damos a los demás.” Mayo, 1970

  • “Ser testigo cristiano significa estar en condiciones de decir: Yo estoy cierto porque lo he visto, lo he oído, lo he palpado, Jesucristo vive resucitado y es maravilloso.” Mayo 1970

 

  • “Signo de la vigencia de la fe en nosotros es la preo­cu­pación por el cultivo de la propia vocación, de la propia santi­dad personal, y la preocupación por la santidad de los demás, sobre todo por aque­llos que tenemos entre manos, y la preocupación por la Iglesia misma.” Enero, 1967

  • “…cuando la fe religiosa se amortigua y desaparece nacen sucedáneos. Cuando la religión se viene abajo nacen pseudo religiones.” Mayo, 1970

 

  • “El cristiano que vive su fe está tan sostenido por Dios que es normal -también hoy como lo fue siempre- el estar dispuesto a dar su vida si lo quieren hacer renegar de su fe. Como los apóstoles, cuando salieron por primera vez a predicar, los apresaron y les dijeron: "Os prohibimos hablar de Jesucristo", y ellos contestaron: "Juzgad vosotros mismos si hemos de obedecer a Dios o a los hombres" (Hch 4, 18-21). Y siguieron predicando. Y cuando los apalearon por seguir predicando, salieron contentos por haber sido dignos de padecer algo por Jesucristo (Cf. Hch 5, 40-41). Es que nosotros no sólo creemos porque eso es verdad y la autoridad de Jesucristo se nos impone sino porque queremos a Jesucristo, le queremos mostrar nuestro amor y el profundo sentimiento de honor que tenemos al haber sido elegidos por El para ser sus discípulos” Mayo, 1970

  • “Pedirla especialmente a la fe por medio de la Virgen que es no sólo la Madre de toda la vida sobrenatural sino también especialmente de la fe. La vida de Ella fue una vida sellada por la fe. Ella creyó en la palabra del ángel, creyó en la realidad divina de lo que tenía y sentía en sus entrañas de un modo natural parecido al de cualquier mujer, creyó que ese chiquito que dependía de Ella era el Hijo de Dios, creyó que esa creatura que convivía y aprendía las letras era siempre el Hijo de Dios, creyó que esa persona que salió a predicar, a quien perseguían, etc. era el Hijo de Dios, creyó cuando murió en la cruz, siempre, que ese era el Hijo de Dios, y siempre se fue relacionando con Jesucristo a la luz de esa creencia, y toda su vida actuó de acuerdo con esa creencia fundamental.  "Bienaventurada -le dice Santa Isabel- porque has creído." La Virgen vivió permanen­temente de fe, con la lógica más absoluta en su modo de pensar, de juzgar y de obrar. Y Ella es modelo de eso; todo nos lo puede obtener de parte de Dios, pero de un modo particular también la fe. Ella vivió así.” Noviembre, 1966