Pensamientos del Padre Etcheverry para rezar  cada día

 

Evangelio

  • “El Evangelio nos pone a nuestro alcance el modo de ser, de obrar y de hablar de Jesucristo. Esa enseñanza que Jesucristo daba con su presencia, con sus obras y con sus palabras acerca de cómo hay que vivir la vida divina, esa enseñanza la tenemos nosotros también, de un modo particular, en el Santo Evangelio. El primer modo de ponernos en contacto con Jesucristo Maestro es el de leer, el de meditar, el de estudiar y sobre todo el de hacer oración con el Evangelio.” Agosto 1965

 

  • “El Evangelio es ante todo una carta de Dios. Porque cuando san Juan, por ejemplo, empezó a escribir su Evangelio lo escribió porque Dios lo inspiraba. Dios lo usó como secretario para expresar su mensaje. Y una carta de Dios ¿para quién? Una carta de Dios dirigida precisamente a mí porque en el momento en el cual Dios la dictó me tenía presente a mí, aquí y ahora, como estoy en este momento mismo. Para Dios todas las cosas son igualmente presentes... Y precisamente para mí y teniendo en cuenta mis propias necesidades, las de aquí y ahora, mi estado actual espiritual, las luces y las fuerzas que necesito, mis sentimientos, mis resoluciones, mis problemas.”  Agosto de 1965

 

  • “Es una carta de Dios dirigida a mí, más aún, traída por El mismo. Porque Dios siempre, a través del tiempo y del espacio, fue llevando esa carta como mensajero, como un correo maravilloso. Así ha hecho Dios con esta carta para que yo la tuviera en este momento delante. Finalmente, es una carta de Dios dirigida a mí, que El mismo trae, y que El mismo me va a explicar.” Agosto 1965

 

  • “Porque ese Dios que inspiró la carta, ese mismo Dios está dentro de mí como creador de mi vida dándome todo lo que tengo en este momento para poder entender: mi inteligencia, mi vista, y para poder valorar y comprender: mi corazón, mi imaginación, mi memoria, mi afectividad. Todo me lo está conservando El. Pero además de estar como creador, por la Gracia, está Jesucristo como amigo y como hermano mío, el Padre está como Padre mío y el Espíritu Santo está como mi Maestro. Y allí dentro de mí me van a hacer entender lo que ellos quieren, lo que Jesucristo quiere. Ahora, como un buen amigo se sienta al lado mío y me explica, El mismo ahora desde mi interior, me lo va a hacer entender, valorar, apreciar, amar.” Agosto 1965